Una investigación, en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto el origen del que hasta ahora se considera que es fruto de la fusión de dos enanas blancas, según ha publicado la revista Nature en su portada.
Lo clasifica dentro de las supernovas de tipo Ia, que son aquellas generadas por sistemas binarios en los que dos objetos astronómicos están ligados entre sí por su fuerza gravitatoria. Asimismo, apunta que el estudio calcula que la luz emitida por SN1006 fue equivalente a "una cuarta parte" de la del brillo de la Luna, lo que respaldaría los registros históricos de astrólogos de la época que indican que la explosión fue visible en distintas partes del mundo durante "más de tres años" y que fue "aproximadamente" tres veces más brillante que Venus.
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