El profesor Jacob Segal (antiguo director del Instituto
Biológico de Berlín) inició unas investigaciones sobre el sida, que le llevaron
al descubrimiento de los actos mas vergonzosos de nuestro pasado. Sus primeras
sospechas comenzaron a aflorar cuando descubrió la increíble semejanza entre el
VIH y otras dos especies víricas: el visna, una patología cerebral del ganado
ovino que no se contagia al ser humano, y el HTLV-I, una forma de leucemia que
ataca a las células T y raramente resulta fatal. El genoma del VIH es idéntico
al del visna, mucho más parecido a éste que a cualquier otro retrovirus
conocido, y el tres por ciento diferente corresponde con total exactitud a un
fragmento del código genético del HTLV-I.
La explicación posible a este fenómeno es que alguien
hubiera producido un híbrido de estos dos virus mediante ingeniería genética.
El potencial destructivo del VIH podría haber sido incluso previsto por sus
hipotéticos creadores, ya que su patología combina los efectos complementarios
de ambas enfermedades.
El profesor Segal cuando publicó parte de la información
descubierta fue visitado por dos funcionarios de la embajada, aunque el
estaba seguro de que eran agentes de la CIA y que estaban preocupados
respecto a que el encubrimiento oficial sobre el verdadero origen del sida
pudiera ser descubierto.
Las revistas científicas se han negado sistemáticamente a publicar sus trabajos, lo cual llama la atención, ya que si son tan absurdas sus teorías, sería muy fácil rebatirlas. Si el eje principal sobre el que giran los argumentos de Segal consiste en que el VIH es una combinación del HTLV-I y el visna, este proceso debería ser reproducible en laboratorio, lo que aportaría a la teoría una certidumbre absoluta. Según Segal, el experimento podría ser completado en menos de dos semanas, contando con un laboratorio y personal adecuado.
Las revistas científicas se han negado sistemáticamente a publicar sus trabajos, lo cual llama la atención, ya que si son tan absurdas sus teorías, sería muy fácil rebatirlas. Si el eje principal sobre el que giran los argumentos de Segal consiste en que el VIH es una combinación del HTLV-I y el visna, este proceso debería ser reproducible en laboratorio, lo que aportaría a la teoría una certidumbre absoluta. Según Segal, el experimento podría ser completado en menos de dos semanas, contando con un laboratorio y personal adecuado.
La teoría "oficial" sobre el origen de le
enfermedad tuvo una difusión extraordinaria en los medios de comunicación.
Según ésta, el VIH se habría originado entre determinadas especies de monos
africanos , de los que habría pasado al hombre a partir de una mutación. Esta
hipótesis, que algunos expertos han bautizado como la "leyenda
africana", plantea un escenario absurdo desde el punto de vista
epidemiológico por dos razones fundamentales: la primera es que el VIH es
demasiado diferente de cualquier otro retrovirus que padezcan humanos o
primates como para justificar su aparición merced a una mutación natural. El
segundo argumento para desechar la "leyenda africana" es mucho más
revelador. Los primeros casos documentados de sida en África datan de 1983,
mientras que mucho antes -en 1979- comenzaron a registrarse casos entre la
comunidad homosexual de Nueva York.
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