En el aniversario del accidente nuclear de Chernobyl, las
medidas de seguridad y prevención son dos importantes factores para poder
utilizar este tipo de energía.
El 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de la central
nuclear de Chernobyl (Ucrania) estalló, provocando uno de los accidentes
nucleares más importantes de la Historia, además de lo sucedido en Fukushima en
2011.
Aunque no lo parezca, este tipo de energía no ha arrebatado
tantas vidas como aparenta. Si sustituyéramos la energía nuclear por gas hasta
2050, la NASA estimó que se producirían alrededor de 420.000 fallecimientos
más. Si usáramos carbón, mucho más contaminante que otras opciones, el número
de muertes llegaría incluso a los 7 millones de personas. Por tanto, no se
trata de aborrecer la energía nuclear por los accidentes que hayan ocurrido,
sino de tomar nota de ellos. Necesitamos "prevenir antes que curar",
y poner de manifiesto que las medidas de seguridad son imprescindibles.
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